Pensiones

Durante 40 años el modelo de capitalización individual de pensiones se transformó en un pilar de la acumulación neoliberal. Altamente rentable para bancos, sociedades de inversión, grupos monopólicos nacionales y empresas extranjeras imperialistas. El régimen político está diseñado para su defensa y protección. Un nuevo sistema de reparto, tripartito, solidario y controlado por sus cotizantes, sólo podrá ser impuesto por medio de la fuerza social de los trabajadores y el pueblo.

La inyección de fondos provenientes de los ahorros de los cotizantes se transforma en capital para bancos y éste se transforma en inversión para empresas privadas. Es decir, el dinero de los cotizantes sirve a los bancos para otorgar créditos (el cotizante termina financiando sus propios créditos de manera indirecta) y sirve para otorgar riquezas a los empresarios (que queda bajo propiedad privada del empresario). Se trata de todo un sistema de saqueo del salario de las y los trabajadores.

El régimen político chileno durante más de 40 años hizo crecer a los gigantes de las AFP’s. Al 28 de febrero de 2020, los fondos de pensiones que administran las AFP alcanzaron el monto de US$195.130 millones, lo que equivale a 80,7% del PIB de Chile.

Se trata de uno de los pilares fundamentales de acumulación neoliberal en Chile. Eso explica la histeria y el terror comunicacional de los empresarios chilenos contra la aprobación del retiro del 10% de fondos. El presidente Piñera se convirtió en un verdadero lobbista de las AFP llamando a rechazar el proyecto, ofreciendo aumentar los beneficios de otros proyectos de ley, amenazando con quitarlos. Junto a otros parlamentarios dijeron que se afectarían las pensiones, como si hoy no fueran jubilaciones de hambre, como si los inversores nunca hubieran desperdiciado fondos. El debate pro el 10% demostró que la única salida es acabar con el sistema actual de pensiones.

La totalidad de los fondos deben ser arrancados de las manos de inversionistas especuladores nacionales y extranjeros. Y deben ser administrados por un sistema estatal de reparto controlado por sus trabajadores.Para asegurar pensiones dignas, en este sistema se necesita que los recursos sean invertidos en los proyectos que estime conveniente la clase trabajadora y los jubilados. Estos fondos pueden invertirse en obras sociales, habitacionales, hospitales o empresas estatales de desarrollo de tecnología para poder estimular un desarrollo productivo nacional.

Para lo anterior, también se necesitará de un plan nacional integral que contemple la renacionalización del cobre y otros recursos naturales, para crear un plan de obras públicas que permita enfrentar la pandemia y absorba a la gran masa de desempleados y suspendidos, repartiendo las horas de trabajo entre ocupados y desocupados.