¿Quiénes somos?

Trabajadoras, trabajadores, estudiantes, profesionales, dirigentes sindicales, feministas, pobladores y activistas que conformamos las listas de trabajadoras y trabajadores revolucionarios.

Oficializamos nuestra participación en el proceso electoral, luego de vencer los obstáculos impuestos a los partidos nuevos y nos conformarnos en 7 regiones del país, siendo el único partido que se reclama socialista, revolucionario y anticapitalista en estar constituido legalmente en Chile.

Llevamos 55 candidatos a la Convención Constitucional, 16 candidatos a concejales, y un candidato a la Gobernación Regional de Antofagasta.

La lista está integrada por el Partido de Trabajadores Revolucionarios y también por el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), y referentes sociales independiente.

Lo que está realmente en juego detrás de esta encrucijada son las propias demandas y anhelos por los cuales Chile despertó:

  • Enfrentar el saqueo de los recursos naturales y la destrucción ambiental;
  • Derecho a la vivienda, y a una educación gratuita y de calidad.
  • Acabar con las AFP y asegurar pensiones dignas al pueblo trabajador con un sistema solidario y tripartito gestionados por trabajadores y pensionados.
  • Establecer un sistema único de salud, y terminar con la segregación y el negocio en un ámbito tan sensible para la dignidad de las personas, ya que la dignidad no puede depender del bolsillo del paciente y sus familias. Necesitamos un sistema de salud donde no se propicie el lucro a través del endeudamiento absurdo del Estado y de las familias, cuando de ello terminan beneficiados grandes conglomerados empresariales, los verdaderos saqueadores.
  • Acabar con la precariedad laboral y asegurar un salario mínimo equivalente a la canasta familiar, y erradicar el desempleo reduciendo la jornada laboral y repartiendo las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, sin rebaja de sueldo.
  • Promover una cultura y educación para acabar con la opresión hacia las mujeres y la diversidad sexual; y avanzar en erradicar la opresión por raza, etnia o género.  
  • Por la devolución de las tierras ancestrales y derecho de autodeterminación a los pueblos originarios;

entre muchas otras demandas.

Por un lado, están los grandes empresarios, sus monopolios, el capital financiero y sus políticos, que buscarán atrincherarse en las trampas de la Convención Constitucional, como es el quórum de dos tercios, para no tocar los pilares del “Estado de Derecho”, su propiedad privada y el saqueo a los recursos naturales.

Por otro lado, el proceso constituyente se dará en un contexto de crisis económica y social. Incluso los más optimistas dicen que el desempleo estará por sobre las dos cifras durante buen tiempo, mientras que el trabajo informal y precario se ha disparado. Somos nosotras y nosotros los que hemos pagado la crisis con el retiro del 10% de nuestras propias pensiones, mientras que el gobierno desembolsa bonos y subsidios a costa de mayor endeudamiento público que pagaremos nosotros con futuros ajustes fiscales.

Estas son las verdaderas peleas, y no hay ninguna maniobra electoral o legal que sea suficiente para derrotar las trampas del proceso constituyente. Sólo con la fuerza, auto-organización y movilización de la clase trabajadora y el pueblo podemos hacerlo. Así lo vimos el 2019: cuando fuimos millones, paralizamos el país, y pusimos entre las cuerdas a los poderosos.

Para conquistar íntegramente las demandas de octubre tendremos que tocar la propiedad y los intereses de los dueños de Chile, por lo que un programa meramente “antineoliberal” como proponen el Partido Comunista y el Frente Amplio resulta cada vez más utópico ante este escenario nacional e internacional marcado por álgidos proceso de luchas de clases y tensiones entre potencias como EE.UU y China.

Para nosotros, estas peleas y la propia participación en las elecciones del 11 de abril deben servir para fortalecer una alternativa política y un programa de independencia de clase, socialista y revolucionario. Porque o si no, aunque estemos en la calle y aunque nos presentemos a elecciones de forma independiente, bailaremos al son de la música del reformismo, con la vieja tonada de “la alegría ya viene” que nunca llegó.

Necesitamos un programa que apunte a expropiar a los capitalistas y conquistar un gobierno de las y los trabajadores.

Los dueños de Chile quieren unas elecciones lo más tranquilas posibles para no poner en riesgo las reglas del juego que pactaron, a espaldas del pueblo, los partidos del “Acuerdo por la Paz” y sus cómplices. Por eso, te invitamos a levantar en común una gran campaña para defender las banderas de la rebelión de octubre, acabar con la herencia de la dictadura y sus posteriores “treinta años”, recuperar los recursos naturales y conquistar salud, trabajo, pensiones, educación y vivienda.